Lánguidos tus besos como tu voz.
Resultaste un amante torpe y melancólico.
Yo quería fuego y me diste excusas
porque las palabras te sobran, aburridas.
Marchitos tus pensamientos, como todo tú,
Desperdicio de ilusión, de entrega.
Yo quería un héroe y me gané una víctima
construida de lamentos infundados.
Patéticos tus intentos de amor y
de sueños secados al sol.
Yo buscando un universo y tú,
preso triste de una cama donde jamás volveré.
preso triste de una cama donde jamás volveré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario