¿Cómo
estás? Esa pregunta tan trivial que, cuando la haces tú, deja de serlo. Como
cuando me decías "guapa" y ese escalofrío delicioso me devoraba el
cuerpo, queriendo imitarte.
"¿Cómo
estás?" Esa pregunta tan trivial que si sale de tus labios, me provoca
desnudarme completa ante ti, como solía hacerlo sin que lo consultaras.
¿Cómo
estás? Esas dos palabras que, cuando las juntas tú, empiezan a tener a sentido
y son importantes.
¿Cómo
estoy? Me pregunto, entonces, para responderte.
Estoy
triste, porque solo te gusté, pero nunca suficiente.
Estoy
aburrida, porque las historias de otros no me divierten.
Estoy
cansada, porque en todos te busco y en ninguno te encuentro.
Estoy
ojerosa, porque las noches duran demasiado y el sueño muy poco.
Estoy
sola, porque sigo estando contigo.
Estoy
estudiando, para aprender que tus dedos ahora se deslizan sobre otra(s).
Estoy
fingiendo, porque estar triste, aburrida, cansada, ojerosa, sola y estudiando
no es atractivo.
Estoy
ausente, porque todavía no soy yo.
Estoy.
Ya
no estoy, porque decidí irme y ya no verte.
Estoy
lejos, porque estar cerca tuyo me hacía daño.
Estoy
angustiada, porque esta ciudad es muy cara.
Estoy
perdida, porque todavía no se dónde estoy y tu no vendrás a buscarme.
Estoy
sentada.
Estoy
pensando.
Estoy
aquí.
Estoy
sin tí...
"Bien"
respondo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario