domingo, 13 de octubre de 2013

Saludo

¿Cómo estás? Esa pregunta tan trivial que, cuando la haces tú, deja de serlo. Como cuando me decías "guapa" y ese escalofrío delicioso me devoraba el cuerpo, queriendo imitarte.

"¿Cómo estás?" Esa pregunta tan trivial que si sale de tus labios, me provoca desnudarme completa ante ti, como solía hacerlo sin que lo consultaras.

¿Cómo estás? Esas dos palabras que, cuando las juntas tú, empiezan a tener a sentido y son importantes.

¿Cómo estoy? Me pregunto, entonces, para responderte.

Estoy triste, porque solo te gusté, pero nunca suficiente.
Estoy aburrida, porque las historias de otros no me divierten.
Estoy cansada, porque en todos te busco y en ninguno te encuentro.
Estoy ojerosa, porque las noches duran demasiado y el sueño muy poco.
Estoy sola, porque sigo estando contigo.
Estoy estudiando, para aprender que tus dedos ahora se deslizan sobre otra(s).
Estoy fingiendo, porque estar triste, aburrida, cansada, ojerosa, sola y estudiando no es atractivo.
Estoy ausente, porque todavía no soy yo.
Estoy.
Ya no estoy, porque decidí irme y ya no verte.
Estoy lejos, porque estar cerca tuyo me hacía daño.
Estoy angustiada, porque esta ciudad es muy cara.
Estoy perdida, porque todavía no se dónde estoy y tu no vendrás a buscarme.
Estoy sentada.
Estoy pensando.
Estoy aquí.
Estoy sin tí...

"Bien" respondo.

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