No me importaría ser tu secreto,
Escucharte cada noche, sentirme entre tus
labios, dormirme con tu piel.
No me importaría ser tu escondite,
Encontrarte siempre guapo, pegarme a tí,
respirarte una vez más.
No me importaría ser tu escape,
Verte llegar, quitarme la ropa y
desnudarme contigo.
Eso me contesto cada noche, cuando
recuerdo tus ojos desafiantes y tu voz estremecedora, dándome una orden
camuflada como pregunta: Ella no sabe que estás aquí ¿verdad?
Siempre me miento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario