Todos pensarán que es guapa, que seguro la conquistaste con
tu don de la palabra.
Paseará de tu brazo en esas fiestas rimbombantes y aquella rubia melena balanceándose en su espalda inspirará elaboradas maldiciones disfrazadas de sonrisas. Su lengua extraña te hará lucir interesante y su perfume será un hechizo noctámbulo.
Paseará de tu brazo en esas fiestas rimbombantes y aquella rubia melena balanceándose en su espalda inspirará elaboradas maldiciones disfrazadas de sonrisas. Su lengua extraña te hará lucir interesante y su perfume será un hechizo noctámbulo.
La conocerás en algún viaje, entre alguna fantasía: serán
magia. La traerás a casa y será un trofeo ganado en tierras lejanas. Ella te
amará y el secreto entre sus piernas será tuyo hasta que no queden sollozos
escondidos. Entonces ella se irá y tú lo permitirás, porque sabrás que volverá,
siempre volverá.
Será una ráfaga, un ronroneo, pura agitación. Será un sube y
baja, un vaivén, una condición. Vivirás en su dualidad, entre septiembres y febreros
que te investirán como deidad en un mundito inestable y bullicioso.
Mientras ella recorra distancias de ti, volverás a ser tú: aburrido, de más inquieto ¿por qué todo será tan absurdo? Entonces ella volverá a revolver tu mundo para hacerte sentir vivo una y otra vez. Una y otra vez.
Yo estaré ahí, disfrazando maldiciones de sonrisas y
sonrisas de noches. La turbulencia es tu droga cuando a mí me embriaga lo
imposible.
¿Escuchaste? Ha regresado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario